En los clubes nocturnos de Berlín, donde el arte y la tecnología se rozan sin pedir permiso, Apple entregó un iPhone 17 Pro Max a la multitud durante un concierto de Brutalismus 3000 y dejó que la experiencia se filmara a sí misma. El resultado, el videoclip 'Kairo', es tanto un ejercicio de marketing como una pregunta filosófica sobre quién tiene el control de la imagen cuando la cámara pertenece a todos. En un momento en que las marcas buscan autenticidad sin poder fabricarla, Apple eligió ceder el dispositivo para que la verdad del momento hablara por el producto.