En los mercados financieros, la fortaleza percibida puede convertirse en vulnerabilidad cuando el viento cambia de dirección. Apple, que había sido celebrada como refugio seguro frente a la especulación en inteligencia artificial, cedió el liderazgo bursátil a Nvidia tras desplomarse un 7,35% en Wall Street, golpeada por restricciones en su cadena de suministro y unas previsiones de crecimiento que no alcanzaron las expectativas del mercado. El relevo entre dos gigantes tecnológicos no es solo un dato financiero: refleja el profundo reordenamiento de prioridades que los inversores están llevan