En abril de 2029, la humanidad tendrá una cita inusual con el cosmos: un asteroide de 450 metros llamado Apophis —bautizado en honor a la deidad egipcia del caos— pasará a apenas 32.000 kilómetros de la Tierra, visible a simple vista para el 90% de la población mundial. Lo que durante años fue fuente de inquietud científica se ha transformado en una oportunidad sin precedentes para estudiar cómo la gravedad terrestre moldea la trayectoria y estructura de estos viajeros del espacio. La ONU, la NASA y la ESA coinciden: no hay riesgo de impacto, pero sí una ventana extraordinaria para comprender