Después de semanas de negociaciones que pusieron a prueba la paciencia de todos los involucrados, Ángel Correa regresa al fútbol argentino para vestir la banda roja de River Plate, cerrando un ciclo europeo de una década con una operación que supera los 15 millones de dólares. A los 31 años, el delantero rosarino llega como campeón del mundo y con el peso de una carrera forjada en Atlético de Madrid, respondiendo a la necesidad de un equipo que busca desequilibrio creativo para conquistar los títulos que le quedan pendientes en el año. Su arribo no es solo una transacción deportiva: es la apue