Los dispositivos que no cumplieran quedarían atrapados, condenados a funcionar solo como teléfonos básicos
A finales de octubre de 2021, Google liberó Android 12 —conocido internamente como Snow Cone— marcando un nuevo umbral en la evolución del ecosistema móvil. Como ha ocurrido en cada generación tecnológica, el avance trae consigo una frontera invisible: los dispositivos que no alcancen ciertos requisitos mínimos de hardware quedarán rezagados, recordándonos que el progreso digital no es universal ni eterno. Más de cuarenta modelos de distintas marcas fueron certificados para cruzar esa frontera, mientras millones de usuarios con teléfonos más antiguos enfrentan la vieja tensión entre lo que tienen y lo que el mundo exige.
- Google impone requisitos técnicos concretos —6 GB de RAM, pantalla 1080p y cámara de 12 MP con grabación 4K— que excluyen a millones de dispositivos todavía en uso.
- La obsolescencia programada deja de ser una abstracción: teléfonos de apenas pocos años de antigüedad quedan condenados a funcionar como herramientas básicas mientras el ecosistema de apps sigue adelante.
- Más de cuarenta modelos de marcas como Xiaomi, OnePlus, ASUS y Nokia ya tienen confirmada la compatibilidad, con Xiaomi aportando por sí sola más de treinta dispositivos a la lista.
- Samsung, el mayor socio de Google en la distribución de Android, aún no había publicado su lista oficial, aunque se anticipaba la inclusión de los Galaxy S21 y los plegables Z Flip 3 y Z Fold 3.
- Para quienes quedan fuera, Google extiende el soporte de Android 11 durante varios años más, ofreciendo una continuidad parcial que no es abandono, pero tampoco es el futuro.
Google lanzó Android 12 —bautizado internamente como Snow Cone— a finales de octubre de 2021, tras meses de pruebas. Los teléfonos Pixel de la compañía fueron los primeros en recibirlo, accediendo de inmediato a todas las novedades del sistema.
Pero la actualización no era para todos. Google estableció requisitos mínimos claros: al menos 6 GB de RAM, pantalla de 1080p con densidad de 400 píxeles por pulgada o superior, y una cámara de 12 megapíxeles capaz de grabar en 4K a 30 fotogramas por segundo. Los dispositivos que no los cumplieran quedarían atrapados en versiones anteriores, funcionando eventualmente solo para llamadas y mensajes básicos mientras el ecosistema de aplicaciones avanzaba sin ellos.
La lista de compatibles era, sin embargo, extensa. Todos los Pixel desde el modelo 3 en adelante recibirían la actualización, y decenas de teléfonos de Xiaomi, OnePlus, ASUS, Nokia, OPPO, Realme, Sharp, TCL, Tecno, Vivo y ZTE también fueron certificados. Xiaomi sola aportó más de treinta modelos, desde sus buques insignia Mi 11 hasta líneas de presupuesto como Redmi y POCO.
Samsung, socio histórico de Google en la distribución de Android, no había publicado aún su lista oficial, aunque la industria anticipaba que los Galaxy S21 y los plegables Z Flip 3 y Z Fold 3 serían incluidos. Cualquier nuevo dispositivo Samsung lanzado en 2022 llegaría con Android 12 preinstalado.
Para quienes quedaran fuera, Google prometió continuar con actualizaciones de Android 11 durante varios años más —una salida que no era el abandono total, pero sí una señal inequívoca de que el ciclo de vida de los teléfonos inteligentes se acorta con cada generación.
Google finalmente liberó Android 12 a finales de octubre de 2021, después de meses de pruebas internas. El nuevo sistema operativo, bautizado internamente como Snow Cone siguiendo la tradición de Google de nombrar sus versiones con postres, llegó primero a los teléfonos Pixel de la propia compañía, que disfrutaron del acceso inmediato a todas las características del software actualizado.
Pero no todos los dispositivos en circulación podrían hacer el salto. Google estableció requisitos técnicos mínimos que actuarían como puerta de entrada: los teléfonos necesitaban al menos 6 GB de RAM, una pantalla de 1080p con densidad de píxeles de 400 o superior, y una cámara de 12 megapíxeles capaz de grabar en 4K a 30 fotogramas por segundo. Estos criterios reflejaban lo que ya era una realidad incómoda en la industria móvil: la obsolescencia programada. Los dispositivos que no cumplieran estas especificaciones quedarían atrapados en versiones anteriores, condenados eventualmente a funcionar solo como teléfonos básicos para llamadas y mensajes mientras el ecosistema de aplicaciones avanzaba sin ellos.
La lista de dispositivos compatibles era extensa. Todos los modelos Pixel desde el 3 en adelante —incluyendo las variantes XL, 3a, 4a, 5a y 5— recibirían la actualización. Pero Google no era el único fabricante en la fiesta. Decenas de otros teléfonos de marcas como Xiaomi, OnePlus, ASUS, Nokia, OPPO, Realme, Sharp, TCL, Tecno, Vivo y ZTE también habían sido certificados para recibir Android 12. Xiaomi solo contribuía con más de treinta modelos a la lista, desde sus buques insignia Mi 11 hasta sus líneas de presupuesto Redmi y POCO.
Samsung, el gigante surcoreano que históricamente ha sido un socio crucial para Google en la distribución de Android, aún no había publicado una lista oficial de dispositivos compatibles en el momento del anuncio. Sin embargo, los analistas de la industria ya especulaban sobre qué modelos recibirían la actualización. Se esperaba que al menos los Galaxy S21 y los nuevos dispositivos plegables —el Z Flip 3 y el Z Fold 3— fueran incluidos. Además, cualquier nuevo teléfono Samsung que llegara al mercado en 2022 vendría preinstalado con Android 12.
Para quienes poseían dispositivos más antiguos que no cumplían con los requisitos mínimos, Google ofrecía una salida: Android 11 seguiría recibiendo actualizaciones durante varios años más. No era lo último, pero tampoco era el abandono total. La actualización a Android 12 representaba un punto de inflexión claro en el ciclo de vida de los teléfonos inteligentes, donde la tecnología avanzaba lo suficientemente rápido como para dejar atrás a los dispositivos de apenas unos pocos años de antigüedad.
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¿Por qué Google pone estos requisitos específicos? ¿No podrían simplemente actualizar cualquier teléfono?
Los requisitos reflejan lo que el sistema operativo realmente necesita para funcionar bien. Seis gigabytes de RAM, una pantalla de cierta calidad, una cámara decente: son umbrales reales, no arbitrarios. Pero también son una forma de gestionar quién queda atrás.
¿Queda atrás es la frase correcta?
Sí. Un teléfono que no puede actualizar se vuelve cada vez menos útil. Las aplicaciones dejan de ser compatibles. Los desarrolladores optimizan para versiones nuevas. Eventualmente tienes un dispositivo que solo sirve para llamadas.
¿Eso es intencional?
Probablemente sea una mezcla. Google necesita que los desarrolladores se enfoquen en versiones recientes del sistema operativo. Pero también significa que los usuarios tienen que comprar teléfonos nuevos más frecuentemente. Nadie lo dice en voz alta, pero está ahí.
¿Por qué tantos fabricantes tienen modelos en la lista?
Porque Android es de código abierto. Cualquiera puede usarlo. Xiaomi, OnePlus, Samsung: todos construyen sobre la base de Google. Si cumplen con los requisitos, pueden actualizar sus dispositivos.
¿Y Samsung, que no tiene lista oficial?
Samsung siempre se mueve a su propio ritmo. Tienen su propia capa de software, One UI, que necesita adaptarse a Android 12. Probablemente estaban trabajando en eso mientras Google hacía el anuncio. Los expertos ya sabían cuáles modelos lo recibirían.
¿Qué pasa con alguien que tiene un teléfono de hace cinco años?
Probablemente no cumpla con los requisitos. Pero Google no lo abandona completamente: Android 11 seguirá recibiendo actualizaciones. No es lo ideal, pero es algo.