Doscientos años después de su muerte, Ludwig van Beethoven continúa siendo un enigma que la ciencia intenta descifrar con herramientas que él jamás habría imaginado. Un equipo internacional secuenció el ADN extraído de cinco mechones de cabello auténticos del compositor, hallando evidencia de hepatitis B y predisposición hepática que refuerzan la hipótesis de la cirrosis como causa de su muerte. Sin embargo, la misma tecnología que ilumina su final no logra explicar la sordera que marcó su vida, y revela además una fractura silenciosa en su linaje paterno que obliga a reescribir genealogías qu