En el horizonte de la transición energética global, América Latina contempla una oportunidad histórica: sus bosques, cultivos y ríos podrían convertirse en el combustible que mueva los cielos del mañana. La región posee la biomasa, la experiencia agrícola y la energía renovable necesarias para liderar la producción mundial de combustibles sostenibles para aviación, con Brasil como su estandarte más sólido. Sin embargo, la abundancia de recursos no garantiza el liderazgo; lo que determinará el destino de esta oportunidad son las decisiones de inversión, regulación y tecnología que se tomen en l