En un momento en que la inteligencia artificial redefine las reglas del capitalismo tecnológico, Alphabet ha decidido apostar con una convicción que rara vez se ve en la historia corporativa: duplicar su inversión en IA hasta casi 45.000 millones de dólares en un solo trimestre, mientras sus ingresos crecen un 24% y Google Cloud se dispara un 82%. El mercado, sin embargo, respondió con una caída del 7% en sus acciones, recordándonos que la fe en el futuro siempre tiene un precio en el presente, y que la magnitud de una apuesta no garantiza la certeza de su recompensa.