El corazón humano late en el cruce entre lo que heredamos y lo que elegimos. Aunque la genética y el tiempo escapan a nuestro control, la mesa sigue siendo un territorio de decisión cotidiana. Especialistas de la Universidad Andrés Bello recuerdan que las enfermedades cardiovasculares —primera causa de muerte en el mundo— son en gran medida prevenibles, y que el camino no pasa por la privación sino por la conciencia progresiva de lo que ponemos en el plato.