En el umbral de sus 37 años, Alexis Sánchez cruzó el césped del Stade Saputo como símbolo de que el fútbol de élite sigue encontrando nuevos escenarios donde escribir sus últimos capítulos. Montreal, ciudad de confluencias y culturas, recibió al 'Niño Maravilla' con la intensidad que reserva para quienes han dejado huella en el mundo, mientras la camiseta número 10 sellaba un pacto entre una franquicia con ambiciones y un delantero que aún tiene algo que demostrar.