Eliminar no es un logro permanente: es un objetivo que debe defenderse todos los días
Una enfermedad que las Américas habían logrado erradicar ha vuelto a instalarse entre nosotros, recordándonos que los logros de salud pública no son monumentos sino jardines que exigen cuidado constante. En apenas tres meses de 2026, la región superó el total de casos registrados durante todo el año anterior, con más de 15.300 contagios y 43 muertes que concentran el peso humano de una brecha de vacunación que afecta a 1,4 millones de niños. La Organización Panamericana de la Salud convoca a los países a actuar antes de que la ventana de reversión se estreche aún más.
- El sarampión avanza a una velocidad sin precedentes: en el primer trimestre de 2026 ya se registraron más casos que en todo 2025, y la región pasó de representar el 6% al 21% de los contagios globales.
- Cuarenta y tres muertes en poco más de un año revelan que el virus no golpea de forma abstracta, sino que se ensaña con quienes tienen menos acceso a servicios de salud.
- El 93% de los infectados no estaba vacunado, exponiendo una fractura de cobertura que la desinformación, la complacencia y las barreras de acceso han ido ensanchando silenciosamente.
- Canadá confirmó transmisión endémica sostenida, y la región perdió por segunda vez en menos de una década el estatus de eliminación que tanto costó conquistar.
- La OPS moviliza a 21 países para aplicar 90 millones de dosis durante la Semana de Vacunación del 25 de abril al 2 de mayo, apuntando a actualizar esquemas incompletos de 7,2 millones de niños.
- Las autoridades advierten que mientras el sarampión circule en cualquier rincón del mundo, ningún país americano estará a salvo de una reintroducción si su cobertura cae por debajo del 95%.
El sarampión ha regresado a las Américas con una velocidad que ha obligado a los funcionarios de salud pública a encender todas las alarmas. En apenas tres meses de 2026, la región acumuló más de 15.300 casos confirmados, superando ya el total de 14.767 registrados durante todo 2025, un año que en sí mismo representó casi 32 veces más contagios que 2024. México, Guatemala, Estados Unidos y Canadá concentran la mayoría de los focos. Entre 2025 y el primer trimestre de 2026 se han registrado 43 muertes, la mayoría en poblaciones con acceso limitado a servicios de salud.
Lo que agrava el golpe es el contraste con lo que se había logrado. Las Américas eliminaron el sarampión en 2016, perdieron ese estatus en 2018, lo recuperaron en 2024 y lo volvieron a perder en 2025. Canadá confirmó transmisión endémica sostenida tras doce meses continuos de contagios de la misma cadena viral. Al mismo tiempo, la región pasó de representar menos del 6% de los casos globales en 2025 a concentrar el 21% en el primer trimestre de 2026.
El problema central es una brecha de protección que se ha ido ensanchando. El 93% de quienes enfermaron en 2025 no estaban vacunados, y más de 1,4 millones de niños en la región carecen de cualquier dosis. La cobertura regional se sitúa en 89% para la primera dosis y 79% para la segunda, por debajo del umbral del 95% necesario para sostener la eliminación. Jarbas Barbosa, director de la OPS, identificó tres obstáculos: desinformación, baja percepción del riesgo y barreras de acceso en poblaciones vulnerables.
Como respuesta, la OPS convocó a 21 países a participar en la Semana de Vacunación del 25 de abril al 2 de mayo, con el compromiso de aplicar cerca de 90 millones de dosis y actualizar los esquemas incompletos de 7,2 millones de niños. El lanzamiento regional se realizará el 27 de abril en Ottawa, la primera vez que la campaña arranca fuera de Washington. Barbosa cerró su llamado con una advertencia que resume la naturaleza del desafío: la eliminación no es un trofeo permanente, sino un objetivo que debe defenderse cada día.
El sarampión está regresando a las Américas con una velocidad que ha obligado a los funcionarios de salud pública a sonar la alarma. En apenas tres meses de 2026, la región ya ha registrado más casos que en todo el año anterior. Jarbas Barbosa, director de la Organización Panamericana de la Salud, lo expresó sin ambigüedad en una conferencia de prensa desde Washington: el retroceso es real, pero completamente reversible si los países actúan ahora.
Los números cuentan una historia de deterioro acelerado. Al 5 de abril de 2026, las Américas habían acumulado más de 15.300 casos confirmados de sarampión. Esto ya superaba el total de 14.767 casos que se registraron durante todo 2025, un año que en sí mismo representó un salto dramático: casi 32 veces más contagios que en 2024. México, Guatemala, Estados Unidos y Canadá concentran la mayoría de los reportes, aunque Bolivia y otros puntos del continente también han confirmado transmisión. Junto con los contagios vienen las muertes. Entre 2025 y el primer trimestre de 2026 se han registrado 43 fallecimientos por sarampión, la mayoría en poblaciones con acceso limitado a servicios de salud. El año pasado murieron 32 personas; solo en los primeros tres meses de este año ya van 11.
Lo que hace más preocupante esta situación es que la región había logrado algo extraordinario. Las Américas eliminaron el sarampión en 2016, perdieron ese estatus en 2018, lo recuperaron en 2024 y lo volvieron a perder en 2025. Canadá confirmó la reemergencia de transmisión endémica cuando alcanzó doce meses continuos de contagios procedentes de la misma cadena viral. La persistencia del virus durante más de un año en varios territorios pone en duda si las estrategias de eliminación podrán sostenerse en el futuro.
El contexto global amplifica la urgencia. En 2025, el mundo registró más de 250.000 casos de sarampión, de los cuales menos del 6% ocurrieron en las Américas. Pero en el primer trimestre de 2026, la región ya representa el 21% de todos los contagios globales reportados. Barbosa subrayó que mientras el sarampión siga circulando en otras partes del mundo, los países americanos permanecerán en constante riesgo de reintroducción.
La brecha de protección es el problema central. Durante 2025, el 93% de quienes contrajeron sarampión no estaban vacunados. El 13% de los infectados requirió hospitalización. A nivel regional, la cobertura de la vacuna triple viral alcanzó el 89% en la primera dosis y el 79% en la segunda durante 2024, pero eso significa que más de 1,4 millones de niños permanecen sin protección alguna. Barbosa fue directo al respecto: "Esos niños no son cifras: son vidas, familias y comunidades enteras en riesgo".
El desafío no es la falta de vacunas. Barbosa identificó tres obstáculos principales: la desinformación, la baja percepción del riesgo sanitario y las barreras de acceso en segmentos vulnerables de la población. El sarampión es altamente contagioso, lo que significa que mantener su eliminación requiere coberturas superiores al 95% con dos dosis. Un solo caso puede desencadenar un brote si no se alcanzan esos niveles de protección.
En respuesta, la OPS ha convocado a todos los países a redoblar esfuerzos durante la Semana de Vacunación, que se llevará a cabo del 25 de abril al 2 de mayo. El lanzamiento regional será el 27 de abril en Ottawa, Canadá, la primera vez que la campaña se inaugura fuera de Washington. Veintiún países se han comprometido a aplicar cerca de 90 millones de dosis, incluyendo más de 80 millones contra la influenza, y a actualizar el esquema de vacunación de 7,2 millones de niños con inmunización incompleta. Desde su creación en 2002, esta iniciativa ha permitido administrar más de 1.200 millones de dosis en la región.
Barbosa cerró su mensaje con una reflexión que captura la naturaleza del desafío: la eliminación no es un logro permanente que se pueda guardar como un trofeo. Es un objetivo que debe defenderse cada día. "Ya hemos detenido el sarampión antes. Podemos hacerlo de nuevo", dijo. Pero para lograrlo, la región tendrá que cerrar las brechas que permitieron que el virus regresara.
Notable Quotes
La reemergencia del sarampión en las Américas es un retroceso importante, pero completamente reversible, que exige una acción decidida— Jarbas Barbosa, director de la OPS
El principal desafío no es la disponibilidad de vacunas, sino llegar a tiempo a quienes siguen sin protección— Jarbas Barbosa, director de la OPS
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el sarampión regresó si la región ya lo había eliminado?
Porque la eliminación no es un estado permanente. Requiere mantener coberturas de vacunación superiores al 95% de forma continua. Cuando esas coberturas caen, el virus encuentra grietas por donde colarse, especialmente en poblaciones vulnerables sin acceso a servicios de salud.
¿Qué cambió entre 2024, cuando la región recuperó el estatus de eliminación, y 2025, cuando lo perdió nuevamente?
No fue un cambio en la disponibilidad de vacunas. Fue una combinación de desinformación, baja percepción del riesgo y barreras de acceso. Cuando la gente no ve la enfermedad, tiende a pensar que ya no es un problema. Eso es exactamente lo que pasó.
El 93% de los infectados no estaban vacunados. ¿Eso significa que la vacuna funciona?
Funciona completamente. Lo que muestra ese número es que el problema no es la efectividad de la vacuna, sino que hay 1,4 millones de niños en la región sin ninguna dosis. Son esos niños desprotegidos los que se enferman.
¿Por qué Canadá es tan importante en esta historia?
Porque fue el primer país en confirmar transmisión endémica continua durante doce meses. Eso significa que el virus no solo llegó, sino que se instaló. Cuando eso sucede en un país desarrollado con buenos sistemas de salud, muestra que el problema es más profundo que la capacidad de respuesta.
¿Qué significa que las Américas ahora representen el 21% de los casos globales?
Significa que una región que fue pionera en eliminación se ha convertido en un foco importante de transmisión mundial. Mientras el sarampión circule aquí, otros países seguirán en riesgo. Es un recordatorio de que la salud pública es un asunto global.
¿Pueden realmente aplicar 90 millones de dosis en una semana?
Sí, porque esta iniciativa lleva funcionando desde 2002 y ya ha administrado más de 1.200 millones de dosis. Tienen la infraestructura. Lo que necesitan es que la gente se presente a vacunarse y que los gobiernos cierren las brechas de acceso en comunidades marginadas.