En una pizzería de Vitacura, once profesionales de la inteligencia artificial sellaron un pacto discreto: ofrecer a los directorios corporativos chilenos lo que el mercado tecnológico rara vez concede de forma desinteresada, orientación técnica independiente. AI Board nace como respuesta a una asimetría silenciosa pero poderosa: quienes venden tecnología saben lo que puede hacer; quienes deben decidir sobre ella, con frecuencia no. En un momento en que la IA ha dejado de ser promesa para volverse decisión estratégica urgente, este grupo de académicos, consultores y ejecutivos de multinacionale