En los confines del universo observable, un agujero negro consumió una estrella masiva con una violencia tan descomunal que la energía liberada eclipsó cualquier explosión cósmica conocida. Astrónomos de múltiples instituciones internacionales documentaron el evento —bautizado 'el Whippet'— y descubrieron, meses después, que señales de helio en movimiento sugieren que algo pudo haber sobrevivido a la destrucción. Este hallazgo no es solo un espectáculo del cosmos: es una nueva ventana para comprender cómo nacen, crecen y se revelan los agujeros negros en la trama del universo.