En el entramado siempre cambiante del poder ejecutivo argentino, el Gobierno designó a Adriana Baravalle como nueva secretaria de Innovación, reemplazando a Darío Genua tras semanas de fricciones irreconciliables con el jefe de Gabinete Diego Santilli. Su llegada, impulsada por el CEO de Globant y formalizada por decreto, no es solo un cambio de nombres: es la apuesta del Estado por anclar la política tecnológica en la expertise académica y técnica, en un momento en que la inteligencia artificial se convierte en moneda de negociación geopolítica.