En el diseño de interiores, cada generación reescribe lo que considera necesario y lo que considera exceso. En 2026, los decoradores están cuestionando la mampara de cristal —símbolo de modernidad durante décadas— y proponiendo en su lugar una cortina enrollable que desaparece cuando cumple su función. La idea no es nueva en su lógica: lo que no permanece visible no acumula suciedad, no ocupa espacio y no impone su presencia. Es, en esencia, una filosofía de diseño que privilegia la ausencia sobre la permanencia.