Si la sonrisa se tuerce, si un brazo cae, actúa ahora
La muerte del músico Indio Solari por un accidente cerebrovascular hemorrágico devolvió a la conversación pública una verdad que la medicina repite sin cesar: el tiempo es el recurso más valioso cuando el cerebro está en riesgo. Desde el Hospital Fleni, la neuróloga Virginia Pujol Lereis recordó que cinco síntomas reconocibles a tiempo pueden separar la vida de la tragedia, y que los factores de riesgo que los preceden son, en su mayoría, modificables. Lo que inquieta a los especialistas no es solo la enfermedad en sí, sino que cada vez llega más joven, alimentada por estilos de vida que enferman las arterias antes de tiempo.
- La muerte repentina de Indio Solari por un ACV hemorrágico sacudió a la opinión pública y encendió una conversación urgente sobre una enfermedad que mata sin avisar.
- Los especialistas advierten que muchas personas ignoran o minimizan síntomas clave —como la sonrisa torcida, el brazo que cae o las palabras que no salen— perdiendo los minutos críticos en que el tratamiento puede salvar el cerebro.
- Un error frecuente y peligroso es creer que si los síntomas desaparecen solos en minutos, el peligro pasó: los ataques isquémicos transitorios también son emergencias médicas.
- La hipertensión, el sedentarismo, la obesidad y el tabaquismo están provocando que el ACV aparezca cada vez más en personas de 40 años, rompiendo la idea de que es una enfermedad exclusiva de la vejez.
- La respuesta recomendada es simple y no admite demora: ante cualquier síntoma sospechoso, llamar de inmediato a los servicios de emergencia sin esperar a que el cuadro se confirme o empeore.
La muerte del músico argentino Indio Solari por un accidente cerebrovascular hemorrágico volvió a instalar en el debate público una pregunta que los médicos llevan años intentando responder: ¿sabe la gente reconocer un ACV cuando lo tiene frente a los ojos?
Virginia Pujol Lereis, jefa del Servicio de Neurología Vascular del Hospital Fleni, sintetizó la respuesta en cinco señales que cualquier persona debería memorizar: pérdida súbita de fuerza en un lado del cuerpo, dificultad para hablar o comprender, cambios visuales repentinos, pérdida abrupta del equilibrio y un dolor de cabeza de inicio fulminante. Para recordarlos, ofreció una regla sencilla: si la sonrisa se tuerce, si un brazo cae, si la visión falla o si las palabras no salen, hay que pensar en un ACV y llamar de inmediato a emergencias.
La especialista advirtió sobre un error que puede costar la vida: creer que si los síntomas desaparecen en pocos minutos, el peligro pasó. Los ataques isquémicos transitorios son también emergencias médicas y exigen evaluación inmediata, aunque el cuerpo parezca haberse recuperado solo.
En cuanto a la prevención, Pujol Lereis señaló que la hipertensión arterial encabeza la lista de factores de riesgo, seguida por diabetes, colesterol elevado, sobrepeso, tabaquismo y enfermedades cardíacas. Ninguno de ellos es inevitable: las decisiones cotidianas y los controles médicos regulares pueden cambiar el curso.
Lo que más alarma a los especialistas es que el ACV ya no respeta la edad. Cada vez más personas menores de 65 años —incluso de 40— sufren estos episodios, impulsados por estilos de vida sedentarios y factores de riesgo cardiovascular que aparecen demasiado pronto. La enfermedad se está rejuveneciendo, y con ella, la necesidad de que generaciones más jóvenes aprendan a reconocerla antes de que sea tarde.
La muerte del músico argentino Indio Solari por un accidente cerebrovascular hemorrágico volvió a poner el tema en el centro de la conversación pública, recordando a todos cuán frágil es la línea entre la salud y la emergencia neurológica. En los días posteriores, especialistas han insistido en un mensaje claro: reconocer los síntomas a tiempo y actuar sin demora puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Virginia Pujol Lereis, jefa del Servicio de Neurología Vascular del Hospital Fleni, resumió la cuestión en una frase memorable durante una entrevista televisiva: cinco síntomas que cualquier persona debería poder identificar. El primero es la pérdida súbita de fuerza en una mitad del cuerpo, ya sea en la cara, el brazo o la pierna. El segundo abarca las dificultades para hablar o para entender lo que otros dicen. El tercero es cualquier cambio visual repentino: ver borroso, perder la visión de un ojo, o notar que un lado del campo visual simplemente desaparece. El cuarto es la pérdida abrupta del equilibrio, ese momento en que el cuerpo se inclina hacia un lado sin control. El quinto es un dolor de cabeza que comienza de forma súbita e intensa, sin aviso previo.
Pujol Lereis ofreció una regla mnemotécnica simple para recordar cuándo sospechar un accidente cerebrovascular: si la sonrisa se tuerce, si un brazo cae, si la visión falla o si las palabras no salen, es momento de pensar en un ACV. Ante cualquiera de estas señales, la recomendación es única y urgente: llamar inmediatamente a los servicios de emergencia. No hay espacio para dudas ni para esperar a ver si el síntoma desaparece por sí solo.
La especialista también aclaró un punto importante sobre los ataques isquémicos transitorios, episodios breves donde los síntomas desaparecen rápidamente. Muchas personas cometen el error de pensar que si el síntoma duró solo cinco o quince minutos, no es grave. Esto es un malentendido peligroso. Incluso si los síntomas se resuelven solos, sigue siendo una emergencia médica que requiere evaluación inmediata.
Cuando se trata de prevención, la conversación se desplaza hacia los factores de riesgo que enferman las arterias. La hipertensión arterial ocupa el primer lugar, seguida por la diabetes, el colesterol elevado, el sobrepeso, el tabaquismo y ciertas enfermedades del corazón. Pujol Lereis fue clara: estos factores no son inevitables. La prevención depende en gran medida de las decisiones cotidianas: llevar una vida saludable y controlar regularmente estos riesgos con un médico.
Lo que más preocupa a los especialistas en los últimos años es un cambio demográfico inquietante. Históricamente, el ACV se asociaba con personas mayores de 65 años, pero ahora aparece cada vez más en edades tempranas. Pujol Lereis lo atribuyó directamente a cambios en el estilo de vida y a la aparición anticipada de factores de riesgo cardiovascular. Ya no es raro encontrar personas de 40 años que son hipertensas, que tienen colesterol elevado, que viven de forma sedentaria, que cargan sobrepeso. El ACV, en otras palabras, se está rejuveneciendo, y con él, la urgencia de que personas más jóvenes conozcan estos síntomas y sepan cuándo actuar.
Notable Quotes
Para hacerlo fácil y no olvidarnos, son cinco síntomas que tenemos que recordar— Dra. Virginia Pujol Lereis, jefa del Servicio de Neurología Vascular del Hospital Fleni
La principal manera de prevenir un ACV es llevando una vida saludable y controlando con un médico estos factores de riesgo— Dra. Virginia Pujol Lereis
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué cinco síntomas específicos? ¿No hay otros signos de alerta que la gente debería conocer?
Estos cinco son los más frecuentes y los más fáciles de reconocer en el momento. La idea es que cualquier persona, sin entrenamiento médico, pueda identificarlos rápidamente. Si intentamos memorizar una lista larga, la gente se confunde y pierde tiempo valioso.
Mencionó que incluso los ataques breves son emergencias. ¿Cuál es la diferencia entre un ACV completo y uno de esos ataques transitorios?
En los transitorios, los síntomas desaparecen solos en minutos u horas. Pero eso no significa que no sea grave. Es como una advertencia: las arterias están comprometidas, y el próximo episodio podría ser permanente. Por eso hay que ir al hospital de todas formas.
Usted mencionó que la hipertensión es el factor principal. ¿Cuánta gente sabe que tiene presión alta?
Ese es el problema. Muchas personas viven con hipertensión sin saberlo porque no tienen síntomas. Por eso el control regular con un médico es tan importante. No puedes prevenir lo que no sabes que tienes.
¿Qué explica que haya más casos en gente joven ahora?
Los hábitos han cambiado. Más sedentarismo, más estrés, peor alimentación, más sobrepeso. Factores que antes veíamos en personas de 60 o 70 años ahora aparecen a los 40. Y cuando esos factores se acumulan, el riesgo de ACV sube dramáticamente.
Si alguien sospecha que está teniendo un ACV, ¿hay algo que deba hacer mientras espera la ambulancia?
Lo más importante es notar la hora exacta en que comenzaron los síntomas. Los médicos necesitan esa información porque hay tratamientos que solo funcionan dentro de una ventana de tiempo específica. Después de eso, es esperar y mantener la calma.