Desde la Casa Blanca resurgen acusaciones sobre el hackeo de máquinas electorales venezolanas, esta vez respaldadas en una carta de Hugo Carvajal, exgeneral condenado por narcotráfico con sentencia aún pendiente. La empresa señalada, Smartmatic, niega categóricamente cualquier vínculo con el régimen de Maduro, y un memorando desclasificado de la CIA confirma que, ya en 2006, la inteligencia estadounidense descartó esa capacidad. En la historia larga de las democracias, pocas cosas revelan tanto sobre el presente como la fuente que elige un poder para sostener sus acusaciones.