Colombia NO será más gobernado por un gobierno complaciente
Con la victoria electoral de Abelardo de la Espriella en Colombia, el continente americano asiste a un nuevo capítulo en la larga historia de alineamientos ideológicos entre Washington y sus vecinos del sur. Desde el 7 de agosto, Colombia se integrará al Escudo de las Américas —la alianza antinarcóticos de Trump— cerrando un ciclo de distancia diplomática y abriendo otro marcado por la cooperación militar y la subordinación de la política exterior a los designios del Departamento de Estado. Detrás de la retórica del orden y la seguridad, persiste una pregunta que medio siglo de guerra contra las drogas no ha podido responder: si los métodos cambian de nombre pero no de naturaleza, ¿cambia también el resultado?
- De la Espriella anunció adhesión inmediata al Escudo de las Américas desde el primer día de su mandato, rompiendo con el distanciamiento que caracterizó la era Petro.
- La promesa de un Plan Colombia 2.0 y la delegación de la política venezolana a Washington señalan una reconfiguración profunda de la soberanía diplomática colombiana.
- Más de 200 tripulantes han muerto en operaciones militares extrajudiciales bajo la estrategia del Escudo, una cifra que pone en tensión el discurso de seguridad con el costo humano real.
- Trump, Meloni, Milei y Noboa ya felicitaron al presidente electo, consolidando una red ideológica de derecha continental que busca legitimidad recíproca.
- Colombia, descertificada como aliada antidrogas en septiembre pasado, podría recuperar ese estatus bajo el nuevo gobierno, aunque los récords de producción de coca siguen sin resolverse.
Abelardo de la Espriella, abogado penalista que ganó la segunda vuelta electoral en Colombia el domingo pasado, confirmó este martes que su gobierno se sumará al Escudo de las Américas desde el primer día de su mandato. El 7 de agosto, cuando asuma la presidencia, Colombia formará parte de la alianza que Donald Trump ha construido con líderes de derecha del continente bajo el pretexto de combatir el narcotráfico. "Colombia NO será más gobernado por un gobierno complaciente con el narcoterrorismo", escribió en redes sociales, respondiendo a la felicitación del secretario de Defensa Pete Hegseth.
El presidente electo ha cultivado activamente su red de aliados ideológicos: Trump le expresó su "respaldo total" tras la primera vuelta, y De la Espriella respondió describiendo al mandatario estadounidense como "un líder de verdadera fortaleza y convicción". Este martes también recibió felicitaciones de Giorgia Meloni, Javier Milei y Daniel Noboa, mientras avanzaba en la conformación de su gabinete.
El alineamiento prometido tiene consecuencias concretas: un Plan Colombia 2.0 de cooperación militar y la canalización de toda la relación diplomática con Venezuela a través del Departamento de Estado. La conexión de De la Espriella con Alex Saab —exdefendido suyo, hoy preso en Miami acusado de ser testaferro de Maduro— lo persiguió durante la campaña, aunque no le impidió celebrar públicamente el arresto del mandatario venezolano.
El Escudo de las Américas fue lanzado en marzo por Trump en Miami bajo el nombre de Coalición Anticarteles de las Américas, dirigida por Kristi Noem. Colombia estuvo notablemente ausente bajo Petro, y la Casa Blanca lo criticó abiertamente. La estrategia revive la Doctrina Monroe bajo el marco de la guerra contra las drogas —una guerra de más de medio siglo sin victorias declaradas— y ha justificado operaciones militares extrajudiciales contra supuestas narcolanchas que han dejado más de 200 tripulantes muertos.
En septiembre pasado, Estados Unidos retiró la certificación antidrogas a Colombia, colocándola junto a Bolivia, Venezuela y Myanmar. Con De la Espriella en el poder, queda por ver si el cambio de gobierno transforma esa evaluación, o si los récords históricos de producción de coca seguirán desafiando las promesas de orden que hoy circulan entre aplausos continentales.
Abelardo de la Espriella, el abogado penalista que ganó la segunda vuelta electoral en Colombia el domingo pasado, confirmó este martes que su gobierno se sumará al Escudo de las Américas desde el primer día de su mandato. El 7 de agosto, cuando asuma la presidencia, Colombia formará parte de la alianza que Donald Trump ha construido con líderes de derecha en el continente, presentada públicamente como un mecanismo de lucha contra el narcotráfico. "Colombia NO será más gobernado por un gobierno complaciente con el narcoterrorismo", escribió De la Espriella en redes sociales, respondiendo a la felicitación del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth.
El próximo presidente colombiano ha pasado los últimos meses cultivando relaciones con figuras de la derecha global. Tras la primera vuelta electoral del 31 de mayo, Trump le expresó su "respaldo total", un apoyo que De la Espriella agradeció con un mensaje elogioso en el que ya prometía la adhesión al Escudo de las Américas si ganaba la segunda vuelta. En esa carta, describía a Trump como "un líder de verdadera fortaleza y convicción" y afirmaba que Colombia seguiría el mismo camino que Estados Unidos contra lo que llamó "los poderes arraigados". Este martes, mientras respondía felicitaciones de otros aliados ideológicos —la primera ministra italiana Giorgia Meloni, el presidente argentino Javier Milei y el ecuatoriano Daniel Noboa—, De la Espriella también reveló que ya se reúne con su círculo cercano para formar el próximo gabinete.
La promesa de alineamiento con Washington va más allá de la retórica. De la Espriella ha anunciado planes para implementar un Plan Colombia 2.0 de cooperación militar con Estados Unidos y ha dejado claro que la relación diplomática con Venezuela, país que comparte con Colombia una frontera de más de 2.200 kilómetros, será canalizada exclusivamente a través del Departamento de Estado estadounidense. Como abogado penalista, De la Espriella defendió anteriormente a Alex Saab, ahora encarcelado en Miami y acusado de ser testaferro de Nicolás Maduro. Esa conexión lo persiguió durante la campaña, pero no le impidió celebrar públicamente el arresto de Maduro tras la intervención militar estadounidense en Caracas.
El Escudo de las Américas fue lanzado por Trump en marzo de este año durante una cumbre en un hotel de su propiedad en Miami, bajo el nombre oficial de Coalición Anticarteles de las Américas. La iniciativa está dirigida por Kristi Noem, exsecretaria de Seguridad Nacional que fue destituida de su cargo anterior. Cuando se creó la alianza, una docena de países se unieron a Estados Unidos, pero notablemente ausente estuvo Gustavo Petro, el presidente saliente de Colombia. Otros líderes de izquierda latinoamericana tampoco asistieron. En ese momento, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, criticó explícitamente la falta de cooperación del gobierno colombiano, diciendo que no veían "el nivel de cooperación que nos gustaría" para invitar a Colombia a la alianza.
Esta estrategia forma parte de un proyecto más amplio de la administración Trump que busca revivir la histórica Doctrina Monroe de intervención estadounidense en el continente americano, ahora bajo el pretexto de la guerra contra las drogas. Esa guerra, lanzada originalmente por Richard Nixon en los años setenta, ha persistido durante más de medio siglo sin lograr sus objetivos declarados. El marco teórico del Escudo equipara a los traficantes de drogas con terroristas, lo que ha servido de justificación para operaciones militares extrajudiciales contra supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico. Estas operaciones han dejado un saldo de más de 200 tripulantes muertos.
En septiembre del año pasado, Estados Unidos retiró la certificación a Colombia como aliado en la lucha contra el tráfico de drogas, colocando al país en la misma categoría que Bolivia, Venezuela y Myanmar. Un memorando de la Casa Blanca argumentó que el cultivo de coca y la producción de cocaína habían alcanzado récords históricos bajo el gobierno de Petro, y que sus intentos fallidos de negociar con grupos narcoterroristas habían empeorado la crisis. El documento también señaló que Colombia no había cumplido ni siquiera sus propias metas reducidas de erradicación de coca. Ahora, con De la Espriella en el poder, queda por ver si este cambio de administración producirá un giro en esa evaluación y en la dinámica de cooperación entre los dos países.
Citas Notables
Colombia hará parte del Escudo de las Américas. Colombia NO será más gobernado por un gobierno complaciente con el narcoterrorismo— Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia
No creo que todavía estemos viendo el nivel de cooperación que nos gustaría por parte del Gobierno de Colombia para invitarlos— Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué De la Espriella se apresura tanto a prometer esta adhesión antes de asumir el cargo?
Porque necesita legitimidad internacional desde el primer día. Trump ya lo respaldó públicamente, y eso es capital político en la región. Además, la promesa le permite diferenciarse radicalmente de Petro.
¿Qué significa en la práctica el Plan Colombia 2.0 que menciona?
Es cooperación militar directa con Estados Unidos, pero esta vez bajo un marco ideológico más explícito. No es solo sobre drogas; es sobre alinearse con la visión geopolítica de Trump en el hemisferio.
¿Hay algo problemático en que un presidente colombiano deje que Washington controle la política con Venezuela?
Históricamente, sí. Colombia ha intentado mantener cierta autonomía en sus relaciones fronterizas. Esto es una subordinación más clara que la que existía antes.
¿Por qué Trump retiró la certificación a Colombia bajo Petro si supuestamente estaban cooperando?
Porque Petro intentó negociar con grupos armados en lugar de combatirlos militarmente. Para Trump, eso es debilidad. De la Espriella promete la opción militar.
¿Qué pasó con esos 200 tripulantes que murieron?
Murieron en operaciones contra narcolanchas en el Caribe y el Pacífico. Fueron operaciones extrajudiciales bajo el paraguas del Escudo. Nadie fue responsabilizado.
¿Esto es realmente nuevo o es el viejo intervencionismo estadounidense con otro nombre?
Es lo segundo. La Doctrina Monroe nunca desapareció. Solo cambió de justificación. Ahora es la guerra contra las drogas en lugar de la Guerra Fría.