En la noche del sábado, una explosión rompió la calma del barrio Bello Horizonte de Popayán cuando un artefacto del ELN destruyó instalaciones de Postobón, empresa que distribuye lo cotidiano y lo civil. No hubo víctimas, pero los panfletos hallados junto a un segundo explosivo desactivado revelaron algo más perturbador que el estruendo: una declaración de guerra contra la infraestructura económica ordinaria. En ese gesto, el grupo armado no solo atacó una bodega; desafió la idea misma de que la vida civil puede mantenerse al margen del conflicto.