Abelardo De la Espriella, presidente electo de Colombia con victoria de 250.830 votos

El país, definitivamente, está partido por la mitad
Analista político reflexiona sobre la gobernabilidad que enfrentará De la Espriella con un Congreso profundamente polarizado.

De la Espriella obtiene 12'949.162 votos (0,95 puntos porcentuales) sobre Cepeda en jornada con 63,55% de participación electoral, la más alta en historia presidencial colombiana. Cepeda reconoce resultado del preconteo y se declara dispuesto a concertación, mientras Petro se abstiene de reconocer derrota y espera escrutinio que durará aproximadamente una semana.

  • Abelardo de la Espriella gana con 12'949.162 votos frente a 12'701.546 de Iván Cepeda, diferencia de 250.830 votos (0,95 puntos porcentuales)
  • Participación electoral del 63,55 por ciento, la más alta en historia presidencial colombiana, con 26,3 millones de sufragios
  • De la Espriella gana en 14 departamentos incluyendo Cundinamarca, Antioquia y Meta; Cepeda en 18 departamentos incluyendo Bogotá y la Costa Caribe
  • Toma de posesión programada para el 7 de agosto; escrutinio a cargo de 9.300 funcionarios electorales

Abelardo de la Espriella se impone en segunda vuelta presidencial con 250.830 votos de diferencia sobre Iván Cepeda, en las elecciones con mayor participación y más cerradas desde 1994. El preconteo muestra 12,9 millones de votos para De la Espriella frente a 12,7 millones para Cepeda.

Colombia despertó el lunes con un resultado que nadie esperaba que fuera tan ajustado. Abelardo de la Espriella, candidato de Firmes por la Patria, ganó la segunda vuelta presidencial con apenas 250.830 votos de ventaja sobre Iván Cepeda, quien representaba al Pacto Histórico y al gobierno saliente de Gustavo Petro. Los números del preconteo, completados con el 99,9 por ciento de las mesas escrutadas, mostraban a De la Espriella con 12'949.162 sufragios frente a los 12'701.546 de Cepeda. La diferencia representaba apenas el 0,95 por ciento del total, convirtiendo esta en la contienda presidencial más cerrada desde que Colombia instauró la segunda vuelta en 1994.

Lo que hizo aún más notable el resultado fue el nivel de participación. El 63,55 por ciento de los 41,4 millones de colombianos habilitados para votar acudió a las urnas, sumando 26,3 millones de sufragios. Fue la participación más alta jamás registrada en una elección presidencial colombiana, superando por 2,3 millones los votos de la primera vuelta celebrada el 31 de mayo. La jornada transcurrió sin incidentes en todo el territorio nacional, con 860.000 jurados de votación cumpliendo sus funciones sin contratiempos. El registrador Hernán Penagos destacó que el proceso contó con garantías sin precedentes: auditorías internacionales, auditores de partidos políticos, biometría facial y publicación en tiempo real de las actas electorales.

La noche del domingo, De la Espriella expresó su gratitud a través de redes sociales, mientras que Cepeda reconoció públicamente el resultado del preconteo y se declaró dispuesto a la concertación. El presidente Petro, sin embargo, adoptó una posición diferente: se abstuvo de reconocer la derrota de su candidato y argumentó que no era posible declarar un ganador definitivo hasta que concluyera el proceso de escrutinio, que comenzó esa misma noche bajo la responsabilidad de 9.300 jueces, notarios y registradores. Las autoridades esperaban completar el escrutinio durante esa semana.

Los números revelaban cómo ambos candidatos habían movilizado a sus bases entre la primera y segunda vuelta. De la Espriella pasó de 10,3 millones de votos a 12,9 millones, un crecimiento del 24,9 por ciento. Cepeda creció aún más en términos porcentuales, pasando de 9,6 millones a 12,7 millones, un incremento del 31,1 por ciento. Apenas 426.000 colombianos optaron por votar en blanco. Geográficamente, De la Espriella dominó en la zona andina y los Llanos, ganando en 14 departamentos incluyendo Cundinamarca, Antioquia, Santander y Meta. Cepeda prevaleció en 18 departamentos, concentrados en la Costa Caribe, el Pacífico, la Amazonía y Bogotá. En el exterior, De la Espriella obtuvo el 63,7 por ciento de los votos, ganando en Estados Unidos, Venezuela, México, Canadá y China.

El resultado marcaba un giro político significativo. De la Espriella, quien no cuenta con un partido propio, recibiría el respaldo de Centro Democrático, el conservatismo, sectores del liberalismo oficial y Cambio Radical. El Pacto Histórico, que había ganado las elecciones legislativas del 8 de marzo con la mayor cantidad de escaños en Cámara y Senado, quedaba ahora en la oposición. Para Petro, la derrota de su candidato representaba un revés político considerable, especialmente considerando que se había jugado abiertamente por Cepeda en contra de lo que establece la ley.

Los analistas advertían sobre los desafíos que enfrentaría el nuevo presidente. Aunque De la Espriella contaría con la mayor votación en la historia presidencial colombiana, el Congreso permanecería profundamente polarizado, con dos bloques políticos de tamaño similar. Thierry Ways, analista de este diario, señaló que aunque el mandatario gozaría de un respaldo popular sin precedentes, la gobernabilidad sería complicada debido a esa división casi perfecta del país. La agenda inmediata incluía cambios drásticos en salud, orden público, manejo de la economía e hidrocarburos, áreas donde De la Espriella prometía un giro de 180 grados respecto a la administración Petro.

De la Espriella también anunció que la victoria enterraba definitivamente el polémico proyecto de asamblea constituyente que Petro había impulsado sin lograr consenso nacional. En su primer discurso tras la victoria, el presidente electo afirmó: "Seré el presidente de todos los colombianos. La patria milagro será una realidad y junto a ustedes y la ayuda de Dios vamos a reconstruirla". Aunque los resultados del preconteo apuntaban a una victoria clara, la atención del país se mantenía fija en el proceso de escrutinio, que determinaría de manera oficial quién gobernaría Colombia a partir del 7 de agosto.

Seré el presidente de todos los colombianos. La patria milagro será una realidad y junto a ustedes y la ayuda de Dios vamos a reconstruirla.
— Abelardo de la Espriella, presidente electo
Aunque vamos a tener el mayor respaldo popular de la historia en favor de un Presidente, al mismo tiempo vamos a tener una situación de gobernabilidad complicada porque los dos bloques políticos son muy similares en tamaño.
— Thierry Ways, analista político
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Cómo es posible que con 12,9 millones de votos se considere una victoria cuando el país está tan dividido?

Model

Porque en números absolutos es la votación más alta que ha recibido un presidente en la historia colombiana. Pero tienes razón en la paradoja: esa cifra récord convive con un Congreso donde los dos bloques políticos tienen casi el mismo tamaño. Es una victoria de legitimidad popular sin gobernabilidad clara.

Inventor

¿Por qué Petro no reconoce el resultado si el preconteo fue tan rápido y transparente?

Model

Porque políticamente le cuesta aceptar que su proyecto de cuatro años terminó rechazado por los votantes. Esperar el escrutinio es técnicamente válido, pero también es una forma de no cerrar la puerta a cuestionamientos posteriores.

Inventor

La participación fue récord. ¿Eso significa que la gente estaba más comprometida o más asustada?

Model

Probablemente ambas cosas. Una elección tan cerrada en la primera vuelta genera urgencia. La gente sintió que su voto importaba de verdad. Y sí, había miedo de ambos lados sobre qué significaría cada resultado.

Inventor

De la Espriella no tiene partido propio. ¿Cómo gobierna alguien así con un Congreso fragmentado?

Model

Esa es la pregunta que se hace Colombia ahora. Tendrá que negociar constantemente. El Centro Democrático, los conservadores y los liberales lo apoyan, pero no es lo mismo que tener una bancada cohesionada. Cada reforma será una batalla.

Inventor

¿Qué significa que Caquetá fue el único departamento que cambió entre vueltas?

Model

Que la polarización es estructural, casi geográfica. Los departamentos no cambiaron de opinión. Caquetá fue la excepción que confirma la regla: el país está dividido por regiones, y eso no se resuelve en dos semanas.

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