En el verano de 2026, la cervecera belga AB InBev alcanzó sus cotizaciones más altas en siete años, impulsada por la magia colectiva del fútbol mundial y una estrategia de expansión que trasciende la cerveza tradicional. Con el 27% del mercado global y ocho de las diez marcas más valiosas del sector, la compañía encarna cómo los grandes rituales humanos —el deporte, la celebración, el encuentro— pueden convertirse en motores económicos de primer orden. Sin embargo, bajo el brillo de los récords asoman las sombras de China y Brasil, recordando que ningún dominio es inmune a las fricciones del m