A los 58 años, Roberto David Sánchez recibió su licenciatura en Matemáticas en la Universidad del Magdalena, cerrando un ciclo que muchos nunca se atreven a abrir. Durante años, vendió chance en las calles para financiar lo que las aulas le ofrecían, convirtiendo cada billete en un paso hacia un título que la sociedad suele reservar para los jóvenes. Su historia no es solo la de un hombre que estudió tarde, sino la de un sistema que obliga a elegir entre sobrevivir y aprender, y de alguien que se negó a elegir.
A los 58 años se graduó de licenciado en Matemáticas vendiendo chance
Sánchez enfrentó dificultades económicas, cansancio físico y exigencias académicas durante años de estudio simultáneo al trabajo informal.