Reino Unido es una potencia media, dependiente del comercio y cada vez más aislada
Seis primeros ministros en diez años reflejan el caos político desatado por el Brexit, con fragmentación electoral y ascenso de partidos populistas como Reform UK. La inmigración aumentó drásticamente tras el Brexit, especialmente de no comunitarios, contradiciendo las promesas de control migratorio que motivaron el voto de salida.
- Seis primeros ministros en diez años; el séptimo llega este verano
- Impacto económico del 6-8% en el PIB según estudios de Stanford y otros
- Inmigración neta de 764.000 personas en 2022; 685.000 en 2023
- Exportaciones a la UE cayeron 23%; importaciones cayeron 17%
- Mayoría de británicos ahora quiere reaproximación a la UE
Una década después del referéndum del Brexit, Reino Unido enfrenta inestabilidad política extrema, impacto económico del 6-8% en su PIB, aumento migratorio contrario a lo prometido y creciente deseo de reintegración a la UE.
Hace exactamente una década, Reino Unido votó para abandonar la Unión Europea con la promesa de recuperar soberanía, controlar la inmigración y prosperar en solitario. Diez años después, esa promesa se ha desmoronado de manera tan completa que la mayoría de los británicos ahora desearía haber votado de otra forma. El país que se suponía iba a ganar libertad ha ganado, en cambio, caos político, debilitamiento económico y más inmigración de la que jamás tuvo.
La inestabilidad política es quizás el síntoma más visible del desastre. Reino Unido, históricamente un modelo de estabilidad democrática, ha visto pasar seis primeros ministros en diez años, con un séptimo a punto de llegar después de que Keir Starmer anunciara su dimisión esta semana. David Cameron convocó el referéndum esperando que los británicos votaran por permanecer en la UE y silenciaran a los populistas de derechas. Perdió esa apuesta y perdió su cargo. Theresa May negoció un divorcio brutal con un Parlamento dividido y también se fue. Boris Johnson, que había hecho campaña ardorosamente a favor del Brexit, dimitió por escándalos durante la pandemia. Liz Truss duró apenas 45 días, destruida por un plan económico que hizo desplomarse la libra. Rishi Sunak heredó los escombros y llevó a los conservadores a su peor derrota electoral desde la Segunda Guerra Mundial en 2024. Ahora Starmer, que prometió acabar con el caos, se va después de dos años, acosado por el coste de la vida, escándalos internos y el arrasador ascenso de Reform UK, el partido populista de derechas de Nigel Farage, en las elecciones locales recientes. La fragmentación electoral es profunda: mientras que en 2019 los dos partidos tradicionales capturaban el 76% del voto, en 2024 esa cifra cayó al 58%, y ha seguido cayendo desde entonces.
El Brexit transformó los ejes de la política británica. Donde antes había una dicotomía clara entre conservadores de clase media y laboristas de clase trabajadora, ahora hay una línea divisoria que atraviesa todo: quedarse o marcharse de Europa. Esa polarización nunca desapareció. Simplemente cambió de objeto. Ahora, quienes culpaban a Bruselas de los problemas de Reino Unido culpan a los migrantes. Reform UK ya no habla de Europa como tema central; habla de expulsiones de inmigrantes. Y los votantes que apoyaban el Brexit tienden a ser mayores, blancos, hombres y con menor educación formal. Jun Du, directora del Instituto de la Productividad británico, es clara: el Brexit ha sido tóxico para la política británica, acentuando divisiones preexistentes y trayendo consigo situaciones más caóticas y un impacto profundo y persistente.
Pero quizás el fracaso más evidente es el de la inmigración. Los votantes del Brexit creían que abandonar la UE significaría menos gente llegando a Reino Unido. Lo opuesto sucedió. Desde 2016, el país ha experimentado el mayor aumento de población desde los años sesenta. En 2022 hubo un récord de migración neta de 764.000 personas; en 2023, 685.000. Lo que cambió fue la composición: la inmigración de la UE se desplomó (aproximadamente 785.000 empleados comunitarios menos para 2024), pero fue más que compensada por un aumento de 992.000 trabajadores de fuera de la UE. El gobierno, que ahora tenía libertad para diseñar sus propias políticas migratorias, endureció los requisitos de visado. Pero el número total de trabajadores extranjeros sigue siendo significativamente superior al que habría sido si Reino Unido hubiera permanecido en la UE. Como señala Jill Rutter del Institute for Government, los gobiernos ahora no pueden eludir la responsabilidad por estas consecuencias.
El impacto económico es igualmente devastador. El Brexit se materializó el 1 de enero de 2021, en medio de la pandemia, un año antes de la invasión de Ucrania. Eso hizo que algunos atribuyeran el daño económico a esos eventos globales. Pero la pandemia terminó y otras economías comparables se han recuperado mejor que la británica. Un estudio dirigido por Nick Bloom de Stanford, basado en datos del Banco de Inglaterra, calcula que el Brexit ha costado a la economía británica un 6% de su PIB. Otros estudios amplían esa cifra al 8%. Aproximadamente la mitad de ese impacto proviene de la incertidumbre y sorpresa del período posterior al referéndum; el resto viene de las nuevas barreras comerciales. En cuanto al comercio, el daño es constante y brutal: las exportaciones a la UE han caído alrededor del 23%, las importaciones alrededor del 17%. Jun Du es categórica: la situación comercial es absolutamente terrible.
Lo paradójico es que, después de todo esto, una mayoría de británicos ahora quiere volver. Las encuestas del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores muestran que los británicos no solo consideran el Brexit un desastre, sino que están abiertos a una nueva relación con Europa que hace una década parecía impensable. Keir Starmer, antes de dimitir, había comenzado un acercamiento gradual a los antiguos socios. Su sucesor, probablemente Andy Burnham, exalcalde de Mánchester, ha expresado en el pasado su deseo de que Reino Unido se reincorpore a la UE a largo plazo. Pero hay un problema: el programa electoral del Partido Laborista deja clara una línea roja: no volver a la UE, no al mercado único, no a las uniones aduaneras. Lo máximo que se puede esperar es algún tipo de alineación dinámica en sectores específicos.
Mark Leonard, director del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, señala que el panorama de 2026 es significativamente más sombrío que el de 2016, con amenazas latentes de Trump, Putin y Xi Jinping. Existe una brecha profunda entre la imagen que los británicos tienen de su país y la realidad. En el imaginario colectivo, Reino Unido sigue siendo una potencia fuerte en el escenario internacional. En realidad, es una potencia media, dependiente del comercio y cada vez más aislada en el mundo.
Citas Notables
El Brexit ha sido tóxico para la política británica, acentuando divisiones preexistentes y trayendo consigo situaciones más caóticas— Jun Du, directora del Instituto de la Productividad británico
Los votantes claramente pensaban que al dejar la Unión Europea habría menos inmigración— John Curtice, investigador del National Centre for Social Research
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¿Cómo es posible que un país que votó por recuperar control haya terminado con más inmigración?
Porque el control que ganaron no fue el que esperaban. Recuperaron la capacidad de diseñar sus propias reglas, pero eso no significa que pudieran detener la migración. De hecho, sin acceso fácil a trabajadores de la UE, las empresas buscaron trabajadores de otras partes del mundo.
Entonces el Brexit no causó la inmigración, sino que cambió su origen.
Exactamente. Y eso es lo que hace el fracaso tan completo. Los votantes querían menos gente. Lo que obtuvieron fue diferente gente. El gobierno no puede ni siquiera eludir la responsabilidad porque ahora ellos controlan las reglas.
¿Por qué seis primeros ministros en diez años? Eso parece casi imposible.
Porque el Brexit no resolvió nada; lo polarizó todo. Cada primer ministro heredaba un país dividido, promesas incumplidas y una economía debilitada. No hay forma de gobernar eso sin que alguien pague el precio.
¿Y si hubieran permanecido en la UE? ¿Estaría mejor la economía?
Según los economistas, sí. El 6 a 8% de PIB perdido es una cantidad enorme. Otras economías se recuperaron de la pandemia y la guerra. Reino Unido no. El daño es específico del Brexit.
¿Hay alguna forma de que vuelvan?
Políticamente, no. Ni siquiera los partidos que pelearon por permanecer en la UE quieren hablar de reingreso. Lo máximo es una relación más cercana. Pero los británicos ya lo saben, y eso es parte de la frustración.