En siete meses, Estados Unidos ha acumulado más casos de sarampión que en cualquier año desde 1991, superando incluso el total de 2025 antes de que el año actual haya concluido. Lo que en el año 2000 parecía una victoria definitiva de la salud pública —la erradicación de la enfermedad en suelo estadounidense— se deshace hoy ante el desgaste silencioso de la confianza en las vacunas. El sarampión no ha cambiado; lo que ha cambiado es la disposición colectiva a defenderse de él.
2026 se convierte en el peor año de sarampión en EE.UU. desde 1991
El 93% de hospitalizaciones corresponde a personas no vacunadas; bebés pequeños, inmunodeprimidos y quienes no desarrollan inmunidad tras vacunación enfrentan peores consecuencias.